Alan García y el Magisterio

El golpe de García a los profesores
Por Diario UNO el agosto 21, 2017  
Los gobiernos de Alan García y el Magisterio. Repaso histórico de una agencia de empleos.

El golpe de García  a los profesores
ERNESTO TOLEDO BRÜCKMANN

Luego que Keiko Fujimori recomendara al presidente Kuczynski la recomposición del gabinete, el exmandatario Alan García no se quiso quedar atrás y escribió en su Twitter: “#ContrarreformaEducativa. Hay que mejorar el salario magisterial sin dejar de lado la evaluación, capacitación de maestros y alumnos”. Las intenciones de García contrastan con sus dos gobiernos que afectaron profundamente al magisterio.

HISTORIA SIN POLÍTICA EDUCATIVA 
El desaparecido pedagogo y secretario general del SUTEP José Ramos Bosmediano demostró que en la historia del Partido Aprista, esa organización nunca logró sistematizar un proyecto propio de educación para el Perú, acorde con los acuerdos de su I Congreso Nacional de 1931 que aprobó su Plan de Acción Inmediata, con frases muy generales sobre el derecho a la educción de las mayorías, el aumento del presupuesto (sin señalar cuánto), la creación de escuelas, institutos y universidades.

Estas generalidades son recogidas por Víctor Raúl Haya de la Torre en su “Discurso Programa” de 1931, donde levanta el postulado de la “escuela pública única”, desarrollado por países socialistas, pero posteriormente olvidado por el aprismo.

El antecedente negativo de la política educativa aprista de 1985-1990 debe tenerse en cuenta para enjuiciar su política educativa actual. En ese período gubernamental el APRA no hizo más que engrosar la burocracia educativa con sus militantes, llevar a las aulas y a los cargos administrativos y de servicios de las escuelas a militantes que carecían de preparación para esas funciones. Es decir, su gobierno contribuyó a la degeneración del aparato educativo y a mantener la política clientelista del pasado republicano.

1985-1990: MAGISTERIO, AGENCIA DE EMPLEOS
En el primer gobierno de García el magisterio se convirtió en una agencia de empleo para los militantes apristas; se nombraron a más de 100,000 docentes con educación secundaria y hasta con primaria completa durante la gestión ministerial de Mercedes Cabanillas. En total, se nombraron a 175 mil trabajadores en el sector Educación, entre maestros con solo 5º de secundaria, porteros, guardianes, y trabajadores administrativos sin ninguna preparación que fungían de bibliotecarios, secretarios, entre otros. El exdirigente magisterial, César Barrera Bazán, denunció, en febrero de 1986, que cientos de profesores titulados venían siendo despedidos debido a que el APRA pretendía copar el sector con sus militantes.

En marzo de 1988, el entonces secretario general del SUTEP, Olmedo Auris, afirmó que las autoridades educativas estaban violando todas las normas legales en materia de promociones y ascensos con el fin de cubrir plazas de directores y profesores con elementos apristas, llegando incluso a nombrar a maestros sin título.

LAS HUELGAS DEL SUTEP
Si durante el régimen de Fernando Belaunde el SUTEP no protagonizó grandes acciones, en el primer gobierno García esto cambiaría. En julio de 1985 juramentó Grover Pango como ministro de Educación y entre sus primeras labores estuvo el inicio del diálogo con la dirigencia del SUTEP.

La influencia aprista sobre el magisterio no era significativa; por entonces la mayoría de dirigentes gremiales estaban adscritos al PC del P-Patria Roja.

Por entonces se llevaron a cabo numerosas paralizaciones de 24 horas y tres huelgas indefinidas. La primera, entre el 8 y el 26 de mayo de 1986, fue en demanda de mejoras salariales. La segunda se dio durante la gestión de Mercedes Cabanillas, del 8 de junio al 10 de julio de 1988; se le calificó de ilegal al atribuirle un cariz político. El levantamiento de la medida de fuerza recibió críticas de algunas bases, que acusaron al PCP Patria Roja de haber traicionado al magisterio.

La tercera huelga se dio entre el 15 y el 29 de mayo de 1990; finalizó con la promulgación de la Ley del Profesorado N° 25212, que otorgaba una serie de beneficios económicos y laborales al gremio magisterial.

ESTIGMATIZACIÓN Y REPRESIÓN DEL MAGISTERIO
Durante las huelgas magisteriales se incrementaron las voces que establecían una relación entre el gremio y Sendero Luminoso. Junto a Patria Roja también existía presencia del Partido Unificado Mariateguista (PUM) y el grupo Puka Llacta. Pese a ello, los dirigentes del SUTEP aclararon su posición y zanjaban, aunque muy ambiguamente, con el senderismo.

En un editorial del diario Expreso se decía: “Cuando la dirigencia del SUTEP sale a las calles en marchas de protesta, está colaborando (…) con los objetivos de la subversión en la medida en que distrae a la democracia de la necesidad de dar una respuesta unitaria a un desafío que la está poniendo en peligro evidente”.

El espacio educativo y sus actores continuaron siendo objeto de la violencia política de dos fuegos. El SUTEP denunció la desaparición y ejecuciones extrajudiciales de docentes a manos de las fuerzas del orden y del grupo paramilitar conocido como Comando Rodrigo Franco. En marzo de 1988 Barrera Bazán señaló que la violencia senderista ocasionó la deserción del 60% de maestros en zonas rurales alejadas de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica y San Martín.

Entre el 18 y 19 de junio de 1986 ocurrió la denominada matanza de los penales. En dichos sucesos fallecieron docentes procesados y sentenciados por delito de terrorismo. A causa de la existencia de una sospecha de infiltración del senderismo en el gremio, la policía allanó el local del SUTEP.

Un hito importante en este período lo constituye la propuesta elaborada al interior del gremio, en octubre de 1986, a fin de crear una Secretaría de Derechos Humanos en el SUTEP, debido al alto número de maestros detenidos y a la ola de acusaciones de subversión de la que eran objeto muchos de sus dirigentes.

Sin embargo, no solo la represión y la estigmatización fueron utilizadas en la estrategia contrasubversiva del régimen; también lo sería la búsqueda de la militarización del espacio educativo al pretender extender el Servicio Militar Obligatorio a los escolares. La imposición del curso de Instrucción Premilitar mereció el rechazo del SUTEP; la responsabilidad del curso no corrió a cargo del Ministerio de Educación, sino del de Defensa.

Alan García Pérez

ALAN TUVO EL DINERO, PERO NO MEJORÓ SITUACIÓN DE PROFESORES
Segundo gobierno de García: sin mea culpa y siempre contra el magisterio organizado.

2006-2011: DESLEGITIMANDO AL MAGISTERIO 
Durante el segundo gobierno de García hubo una relación mucho más confrontacional con el magisterio, al punto de pretender deslegitimarlo ante la opinión pública.

El 28 de julio del 2006, durante el discurso de asunción de mando de García y como parte de los lineamientos de su política educativa, anunció la descentralización educativa a través de la municipalización de la educación primaria, la necesidad de contar con indicadores de calidad educativa evaluables y comparables, la importancia de la jornada escolar completa, el programa de formación permanente de maestros en convenio con las universidades, la erradicación del analfabetismo, la acreditación de instituciones de formación de maestros y la mejora de la infraestructura educativa.

El plan piloto de municipalización se inició en el 2006; le siguió la evaluación censal de estudiantes y docentes, el incremento de una hora lectiva diaria, el programa una laptop por niño –que provee de computadoras personales a estudiantes de primaria en zonas rurales-, el Programa Nacional de Movilización por la Alfabetización (PRONAMA, 2006-2011), el Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente de maestros (PRONAFCAP, 2007-2011), la mejora de infraestructura de 47 Grandes Unidades Escolares o los llamados “Colegios Emblemáticos” a nivel nacional y la creación del Colegio Mayor Secundario Presidente del Perú, en el 2010, para estudiantes destacados de los Colegios Emblemáticos. A esto hay que sumar la permanencia del ministro de Educación, José Antonio Chang, durante casi todo el periodo de gobierno, lo cual permitió dar sostenibilidad a los programas y a los planes pilotos. Pero la relación entre García y el magisterio organizado contrastó con todo ello.

Alan García en desfile escolar colegio

CONTRA EL SUTEP
Antes de pensar en infraestructura, el gobierno apuntó a los maestros. Las cifras oficiales señalaban que anualmente egresaban 30 mil estudiantes de los institutos superiores pedagógicos y universidades de todo el país, cuando solo había 3.300 plazas disponibles para docentes. A esta sobreoferta había que agregarle que casi un tercio de ellos enseñaba para aquello que no se preparó.

El educador Ricardo Cuenca recuerda: “Para mediados del 2011, la relación del gobierno con el magisterio y con una importante representación de la sociedad civil estaba intensamente fracturada, pues muchas de las decisiones tomadas sobre el magisterio empezaron a mostrar sus límites y el número de docentes incorporados a la carrera pública magisterial fue disminuyendo”.

Aunque el sometimiento del magisterio a un proceso de evaluación para un posterior plan de capacitación estaba en la mira de García, se topó con la presencia del SUTEP, que se opuso presentando argumentos. Pese a las marchas encabezadas por su secretaria general, Caridad Montes, el obierno mantuvo firme su decisión de impulsar la Carrera Pública Magisterial y reducir el poder del gremio. El tiro de gracia llegó en enero del 2007, cuando un decreto supremo puso fin a las licencias sindicales de 313 dirigentes que recibían desde hacía 20 años un sueldo del Estado por ejercer labores sindicales.

Si bien el 80% de maestros convocados asistió a la prueba, los resultados fueron crudos: la mitad no pudo realizar cálculos aritméticos simples. Finalmente, quienes acudieron a la evaluación accedieron al Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente (PRONAFCAP), que se realizó en universidades de todo el país. Las protestas continuaron e incluso durante una visita a la ciudad puneña de Ayaviri, en junio del 2007, un grupo de enfurecidos profesores lanzó tomates, naranjas podridas y huevos a García. “¡Se acabó la mamadera! Es hora de estudiar y de enseñar, no permitiré que un grupo de ociosos que no quieren ser evaluados brinde a nuestros hijos una educación de pésima calidad”, respondió el Mandatario.

LOS ACUSÓ DE “COMECHADOS” E “IGNORANTES” 
Las tensas relaciones entre García y el magisterio se reflejaron en la implementación de la nueva Ley de Carrera Pública Magisterial, aprobada entre gallos y media noche, respondiendo así a la huelga nacional convocada por el SUTEP. Como si fuera poco, el 10 de julio del 2007 García volvió a arremeter contra el conjunto del magisterio al llamarlos “comechados” e “ignorantes”, sin distinguir maestros con sindicato.

“Hay mucho comechado que no quiere ir a dar clases, que no quiere capacitarse, y cuando le ponen un libro delante es como si les tiraran una maldición”, sostuvo.

La analista del Instituto de Estudios Peruanos, Francesca Ucceli, sostiene: “Paradójicamente, la ley del profesorado –que el SUTEP defendía y el gobierno cuestionaba– es herencia aprista y fue aprobada pocos días antes del término del primer mandato de García. En esta ocasión, el gobierno aprista se sintió triunfante porque entendía que había logrado imponerse al SUTEP, cuando en realidad había deslegitimado una buena ley y maltratado a aquellos que debieron ser sus aliados”.

Ucceli, asegura que el “talón de Aquiles” del gobierno de García fue una explosiva combinación de soberbia e intolerancia: “soberbia que se manifiesta en el creer que sabe qué es lo mejor para el ‘otro’ y que, por tanto, puede prescindir de explicaciones; e intolerancia frente todo aquel que disiente, critica o cuestiona su forma de gobierno, un tipo de gobierno que, en buena cuenta, ha consistido en ningunear, ignorar y maltratar a los supuestos ‘beneficiarios’, y que, sin duda, encuentra su máxima expresión en el discurso presidencial del ‘perro del hortelano’”, añadió.

CONTRA LA DERRAMA 
Los beneficios personales ofrecidos por el SUTEP a los maestros no solo se refiere a la defensa de sus derechos, sino también a la eficiente administración de recursos económicos. En 1984, el gobierno de Fernando Belande traspasó la Derrama Magisterial (cooperativa de profesores) casi al borde de la quiebra, a propiedad del SUTEP. El sindicato logró recomponer la Derrama a través de profesionales internacionales y una serie de medidas negociadas. Pero la institución no fue ajena a los embates; el mayor de estos fue el Decreto Supremo Nº 04- 2007- ED, que cortó los descuentos automáticos. García pretendió cortarle la yugular al SUTEP pero la Derrama salió adelante y el magisterio respaldó a su institución previsional.

El exministro de Educación, Gerardo Ayzanoa reflexiona: “Se refiere a los miles de maestros que, a nivel nacional, ratificaron su voluntad de seguir aportando a la institución, a través de una campaña de filiación que llegó hasta los rincones más alejados de costa, sierra y selva, en la que se recogieron más de 100 mil firmas de maestros dispuestos a apoyar a Derrama Magisterial. A raíz de este hecho, los aportes dejaron de ser obligatorios para volverse voluntarios, esquema que se mantiene actualmente”.

Indice salarial de docentes

SUELDOS AL HOYO 
El excongresista Daniel Mora señala que los dos gobiernos de García “deprimieron” los sueldos de los profesores.

“Hubo algunas huelgas en el primer gobierno de Alan García, pero en el segundo nada, a pesar que en sus dos gobiernos los sueldos de los maestros se deprimieron. La época donde más se ha deprimido el sueldo de los maestros fue en los dos gobiernos de Alan García, que se fueron al hoyo”, manifestó.

“En el gobierno anterior, empezó un profesor con 900 soles y ahora estaba en 1758 soles y ahora llevarlo a 2000 significará de un 28% a 30% más de aumento. ¿Qué significa? Que ningún otro gremio ha logrado ese triunfo, pero ¿por qué no le hicieron huelga al APRA? Por un mejor manejo político del tema”, precisó.

Por su parte, el excongresista nacionalista Sergio Tejada señaló que durante el primer gobierno de García los pagos a los maestros se redujeron. Esto lo demostró adjuntando un cuadro donde el último año del aprista a los docentes no le fue nada bien.

En la gráfica se observa el índice de crecimiento, estabilidad y decreciente. Siendo el gobierno de Ollanta Humala quien incrementó el bono salarial del docente. Estando casi a la par del presidente Juan Velasco Alvarado. Asimismo, se ve que nuevamente en el segundo gobierno de Alan García (2006-2011), los salarios de los profesores cayeron durante todo su mandato.

Dos periodos presidenciales fueron suficientes para que la educación peruana cayera a un abismo del cual hoy todavía no sale.

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2011-2016: solo diez mil docentes nombrados
​Entre agosto del 2008 y julio del 2011, ingresaron en calidad de nombrados al primer nivel de la Carrera Pública Magisterial (CPM) cerca de 30 mil maestros.
27 de Mayo del 2015 - 06:08 Idel Vexler

Entre agosto del 2008 y julio del 2011, ingresaron en calidad de nombrados al primer nivel de la Carrera Pública Magisterial (CPM) cerca de 30 mil maestros. Para ello rindieron una prueba clasificatoria nacional con nota mínima de 14 y luego fueron evaluados por comités de los colegios presididos por los directores en los criterios de: formación y estudios, experiencia, méritos e idoneidad profesional. Por varios factores, como la deficiente labor de varios directores, no se llegó a la meta de nombrar 45 mil maestros a la CPM. Actualmente hay más de 95 mil, de los cuales más de 65 mil corresponden a plazas orgánicas que son más del 25% del total de docentes (240 mil) del escalafón magisterial.

Según lo anunciado por las autoridades ministeriales, el 1 de marzo del 2015 se nombrarán solamente a 10 mil docentes. El concurso ya ha sido convocado. Más de 55 mil serán nuevamente contratados para el año escolar 2016 teniendo en cuenta solo la prueba nacional escrita. Como puede inferirse, un alto porcentaje de profesores seguirá laborando en una situación de inestabilidad profesional, social, económica y emocional que afectará la calidad de su trabajo pedagógico en los colegios. Esto no está bien porque el mejoramiento de la calidad educativa requiere la concentración del talento docente para tener profesores competentes.

No olvidemos que cuando un maestro ingresa a la primera escala de la carrera magisterial, lo hace en un marco de capacitaciones y evaluaciones permanentes de desempeño y méritos que los obliga a una superación continua y mejora de su desenvolvimiento profesional.

Ante esta situación, pregunto: ¿Así se revaloriza al magisterio nacional? ¿Así se estimula a los buenos egresados de la secundaria para que estudien educación? ¿De qué reforma magisterial estamos hablando en 5 años de gobierno educativo con cero profesores en las escalas VII y VIII, y solo 10 mil nuevos en la primera escala magisterial?
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